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domingo, 2 de marzo de 2014

Querida Eliane



Querida Eliane,


¿Cómo te encuentras? ¿Qué tal están tus padres? ¿Has tenido noticias de tu hermano Jan? Yo estoy bastante bien. Esta mañana el hauptman[1] Klaus von Loen me ha llamado a su despacho para asignarme el mando del segundo y tercer pelotón. Me ha dicho que me pegase al Oberfeldwebel Steinner como “los mozos de cuadra a las criadas” y que aprendiese de él. La verdad es que no se que va a enseñarme un granjero medio danés. Ni tan siquiera viste correctamente el uniforme. Quizá mañana entremos por fin en combate. Y veré si es cierto lo que cuentan de “Ivan”, es así como llaman los muchachos a los rusos. En noches frías como esta echo de menos Postdam. A Otto, Franz, Soren,... y sobre todo a tí, Eliane. Aquellos largos paseos por el parque, tus recitales de piano en casa del oberst[2] Sterl. Quizá sea algo atrevido por mi parte pero me gustaría decirte que te tengo en mi pensamiento a todas horas y desearía que consideraras la posibilidad de casarte conmigo. No se cuanto durará esta guerra pero teniendo en cuenta la superioridad del ejército alemán quizá el año que viene pueda estar de vuelta para, que si tu aceptas, podamos casarnos en primavera.

Esperando que pronto podamos vernos,

                                                                                              Gunther.

Pd: Recibí tu paquete. Dale las gracias a tus padres por su generosidad y a Adele por los calcetines de lana.

sábado, 22 de febrero de 2014

El Sueño de una noche cualquiera

            Lo que os relato ocurrió un día cualquiera de una fecha cualquiera en la oscuridad del cuarto de cualquier friki y el contenedor donde moran los protagonistas de esta historia, un precioso ejercito de 1500 puntos Fow, con algunos puntos más por aquello de los cambios de configuración, es decir, algún platoon de armas de apoyo y algunos vehículos blindados de más, donde el propietario de los mismos volcó todas sus habilidades pictóricas y para él son como sus niños, mientras que en su calenturienta mente no anide otra idea. Tras esta breve introducción pasemos al meollo de la cuestión.

Narrador: La noche se extiende en la habitación del joven friki que acaba de acostarse después de mirar por trescientas últimas veces su ejercito, preciado tesoro cual Gollum cualquiera, al cual tras retocarlo y quitarle el posible polvo acumulado durante la espera entre partida y partida, le a dedicado mil y un requiebro y como despedida a tantas atenciones le comunica que mañana participará en un importante concurso con jugosos premios y mil y un participante a cual más friki. Junto al contenedor de las figuras a dejado una gorrilla cuartelera y una guerrera, perfecta copia de las originales que utilizó su ejercito de 1500 puntos, y para colmo de acaparamiento de material bélico al lado de las prendas anteriores se puede ver una vaina de un obús de 88 mm y un fusil Kar 98k taladrado (espero que el lector este informado sobre el armamento de la época, sino lo está me refiero a la escopetilla que utilizaron los alemanes).

Joven friki: ¡Mañana sabrán como me las gastos!, no le dejaré tregua a mis contrincantes y el trofeo será mío. Con mi uniforme y mis arma seré la envidia del encuentro, ¡joder! las dos y sin dormir.

lunes, 17 de febrero de 2014

Malditos Oficiales

Estaba apunto de amanecer, y una luz se filtraba por el horizonte, dando un aspecto grisáceo y apagado al bosque. Se veían relucir algunas gotas de rocio sobre las hojas de las plantas que aun las conservaban, mientras que en otros lugares se veía alguna que otra flor abrirse para acariciar el nuevo día.

La mayoría de los hombres estaban todavía dormidos, aprovechando los últimos latigazos de descanso que les quedaba antes de sufrir de nuevo el castigo de la dura vida real en la guerra. Muchos de ellos estaban metidos en sus pozos de tirador, cavados la noche anterior con demasiada prisa, lo que convertía a algunos en pequeños socavones que dejaban demasiado descubierto a su ocupante. La mayoría estaban protegidos con su zeltbahn, para intentar retener el gélido frío que asolaba aquella zona, y más de uno había aprovechado alguna rama con la misma idea.

Gabriel fue abriendo poco a poco los ojos, mientras notaba como el suave calor del amanecer le acariciaba la cara. Retiro el zeltbahn que lo cubría e intento ponerse de pie, pero sus articulaciones estaban agarrotadas y entumecidas por el frío, con lo que tardo varios minutos en despejarse.

viernes, 14 de febrero de 2014

Conflicto Interior en la Guerra

Estimado Padre Eugenio,
le escribo desde Tours, un humilde y pequeño pueblecillo al norte del país de nuestros vecinos franceses.

Tal como me explicó aquel día en sus aposentos de la iglesia del pueblo, aquí las cosas son muy diferentes a nuestra nación. La forma de vida es más atropellada, se muestra mayor dedicación en el trabajo, hay un inusitado interés por los valores humanos y otros aspectos que nunca imaginé que pudiesen existir al estar cautivo en un territorio tan egoísta y malsano como es el de nuestra patria, la querida España.

No me arrepentí, ni me arrepentiré, seguramente, de haber abandonado el pueblo por causa de esta guerra. Solo hecho en falta esos sutiles detalles, esas pinceladas que perfilaban los días de felicidad y llenaban los corazones de regocijo. Nunca podré olvidarlos. Sin embargo, pertenecen al pueblo, a su vida, a su gente y a su historia, y jamás podré recuperarlos. En este lugar he encontrado un apoyo y una diligencia a favor de la causa que les moviliza sublimes. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Historia de un Bersaglieri

             La orden de avanzar había sido dada a las nueve en punto, pero gracias a la famosa falta de disciplina italiana no había comenzado a ejecutarse hasta casi treinta y siete minutos después, cuando la Compagnia Mazzone, apoyada por varios blindados de la Divisione Corazzata Littorio, había iniciado la marcha hacia Bir Nahda.

  El soldado Martelli, sentado en el lateral de un M13/40, trataba de protegerse inútilmente del ardiente sol de Egipto. Las planchas de blindaje le abrasaban la piel a través de los pantalones, pero se encontraba demasiado exhausto como para continuar caminando. Y además odiaba marchar sobre aquel terreno rocoso y ocre. Martelli había nacido y crecido en Castione, un pequeño pueblo a los pies de los Alpes, y aquel calor era algo a lo que todavía no había conseguido acostumbrarse, pese a llevar ya más de un año destinado en el Norte de África. Recostado a su lado, el soldado Fanucci maldecía aquel insoportable clima mientras se entretenía en tirar piedrecitas a las orugas del blindado. Del Vivo fumaba un cigarrillo.

  El rugido de dos Breda Ba 65 atravesando el cielo de intenso azul sobre sus cabezas arrancó unos tímidos vítores de la compagnia. Aquellos aviones habían demostrado ser claramente inferiores a la aviación aliada, y por ello la Regia Aeronautica había retirado del servicio a los últimos modelos hacía algo más de un año. Sin embargo, todavía eran utilizados en misiones de reconocimiento.

domingo, 28 de febrero de 2010

Lo Último de Pérez-Reverte

El 3 de marzo se pone a la venta la última novela de Arturo Pérez Reverte, El Asedio, una novela de aventuras e intriga con la ciudad de Cádiz asediada por las tropas napoleónicas como telón de fondo, parece que la cosa promete. En fin que los "revertianos" como un servidor estamos de enhorabuena..



El Presi

domingo, 7 de febrero de 2010

El Primer Hombre

Nicolai seguía corriendo. A derecha e izquierda podía ver a sus camaradas que le acompañaban en su carrera. El camarada comisario no dejaba de gritar ¡Avanzad hacia la victoria!. A pesar de no haber dejado de hacerlo desde el inicio del ataque, su voz sonaba tan fuerte como al principio 

Las manos de Nicolai apretaban con fuerza su fusil, que aún no había sido disparado

En el extremo derecho del avance podía ver a algunos de sus camaradas asaltando una posición artillada alemana, el se sentía feliz de no haber encontrado resistencia en su camino.

Llegaron a la alambrada que anunciaba el inicio de las trincheras alemanas. Tras saltarlas, no sin esfuerzo, comprobó que estaban abandonadas. Su sensación fue contradictoria, feliz por encontrarlas vacías y a la vez preocupado porque sabía que más allá, en la granja, los alemanes les estarían esperando con el grueso de sus fuerzas.

A pesar del intenso frío y del aire gélido que no paraba de soplar, Nicolai sudaba.