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miércoles, 19 de marzo de 2014

2ª Batalla de Beneventum (214 A.C)



2ª Guerra Púnica (Italia)

Ficha técnica de la batalla:

Reglamento: Field of Glory (Oxprey Publishing).  
Escala: Indeterminado con figuras de 15mm.  
Figuras: Old Glory y Fantassin. 
Escenografia: El Último Tercio.  
Dimensiones: 1,60 x 1,20 m.  
Nº de figuras: 9 peanas de mandos a caballo, 596 infantes, 60 jinetes, 2 elefantes y 2 campamentos.  
Romanos: 312 de infantería, 36 de caballería y 1 campamento.  
Cartagineses: 284 de infantería, 24 de caballería, 2 elefantes y 1 campamento.  
Jugadores: 2 (1 por bando)

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Batalla histórica


Llevaba ya 4 largos años Aníbal en Italia derrotando y hostigando a los ejércitos romanos a la vez que intentaba hacer desertar a las ciudades aliadas de Roma y llevarlas a su bando con fortuna desigual. En este momento, y como tantas otras veces, Aníbal ordena a uno de sus lugartenientes, Hanón “el viejo” que se encargara de traer hasta su campamento nuevas levas de pueblos itálicos del centro y del sur de la Península, sobre todo brucios, samnitas y lucanos, para reforzar el cada vez más desgastado ejército cartaginés en Italia.

Mientras tanto los romanos no se mantienen ociosos. Después de la terrible derrota en Cannas dos años antes habían empezado a formar legiones con esclavos y convictos (las legiones volonas) a los que se les prometía la libertad después de luchar por Roma. Y hay que decir que Quinto Fulvio Flaco, el cónsul romano en esta batalla, había hecho un gran trabajo pues había convertido un material humano poco mejor que la escoria en legionarios disciplinados.




domingo, 9 de febrero de 2014

Field of Glory



(Antigüedad y Edad Media)
Autores: Richard Boley Scott, Simon Hall y Terry Shaw 
Editorial: Osprey Publishing Ltd y Slitherine Software UK ltd (2008)


Field of Glory es un caso atípico dentro del común de reglamentos dedicados a representar batallas con miniaturas debido a la unión de tres elementos diferentes para sacar a la luz este proyecto: un reglamento en sí originario de otro árido y aburrido como pocos pero que había tenido bastante éxito dentro de su mundillo, el DBM (De Bellis Multitudinis); una archireconocida editorial dedicada a la historia militar como es Oxprey y; por último, otra famosa firma como es Shilterine dedicada a los juegos por ordenador. Esto creo que no tiene parangón en este ámbito por la cantidad de apoyo que tenía el proyecto, sobre todo económico, que le permitía lanzar un reglamento de una vistosidad impresionante (hay que decir que lo mejor del mismo es su componente gráfico) y una innumerable lista de libros de apoyo que cubrirían todos las épocas, o por lo menos las más jugadas por el aficionado, cubriendo un período que iría desde las Guerras Bíblicas hasta la caída de Constantinopla, es decir, unos 5000 años grosso modo, donde aparecen todos las listas de ejércitos de ejércitos, su estructura, un resumen de los mismos y una guía para llevarlos a la mesa de juego con unos límites al tipo de las tropas que lo componían.

Estos libros de apoyo o guías, al igual que el reglamento, son tributarios del DBM, pero todos se diferencian del original en una muchísima mayor vistosidad del diseño y del componente gráfico, que junto con una exhaustiva colección de explicaciones ilustradas a todo color de los diferentes mecanismos del juego, permite una comprensión mayor de los mismos, aunque siga persistiendo su dificultad. Si a eso añadimos las numerosas láminas de Osprey que van salpicando todos los libros, y las fotos de miniaturas y dioramas de una gran calidad, el resultado no puede ser de una mayor vistosidad quedando un libro precioso que puede tenerse en la biblioteca como lectura aunque no se llegue a usar. La verdad es que es un libro muy bonito. 

martes, 4 de febrero de 2014

Batalla de Edgehill (1643)

Guerra Civil Inglesa

Ficha técnica de la batalla
Reglamento: 
Field of Glory Rennaisance (Osprey Publishing).

Escala: Indeterminado con figuras de 15mm.
Figuras: Essex.
Escenografia: Edificios de Hovels y tapete de juego de Melkart.
Dimensiones: 2,40 x 1,20 m.
Nº de figuras: 12 generales a caballo, 612 infantes, 172 jinetes y 8 cañones.
Realistas: 276 de infantería, 88 de caballería, 15 dragones y 4 baterías con 8 artilleros.
Parlamentarios: 336 de infantería, 84 de caballería, 9 dragones y 4 baterías con 8 artilleros.
Jugadores: 2 (1 por bando).




Por fin tuvimos un debut serio en El Último Tercio con el reglamento Field of Glory Renacimiento ya que hasta el momento sólo habíamos tenido unos escarceos para ir asimilando reglas y sopesar las diferencias que tiene con su antecesor Field of Glory Antigüedad con el que sí hemos jugado ya unas cuantas batallas.



Y es que aunque aún estamos verdes con el reglamento está claro que una buena batalla es un método mucho más ameno y entretenido para sumergirse en un reglamento que no las partidas de prueba y las eternas simulaciones de los diferentes aspectos del reglamento que al final siempre acaban siendo monótonas y aburridas.

jueves, 30 de enero de 2014

Batalla de Las Navas de Tolosa o Al Uqab (1212)



Encomendándose a Dios antes de la batalla


Reconquista
Ficha técnica de la batalla
Reglamento: Field of Glory (Oxprey Publishing).
Escala: Indeterminado con figuras de 15mm.
Figuras: Old Glory y Essex.
Escenografia: El Último Tercio.
Dimensiones: 2,00 x 1,20 m.
Nº de figuras: 6 peanas de mandos a caballo, 124 de infantería, 62 de caballería y 2 campamentos.
Cristianos: 3 peanas de mando, 54 de infantería, 40 de caballería y 1 campamento.
Almohades: 3 peanas de mando, 70 de infantería, 22 de caballería y 1 campamento.
Jugadores: 2 (1 por bando)


Nota: Se da el número de peanas porque es más sencillo y lo que requiere Field of Glory. Para saber el número de figuras habría que calcular las penas de caballería por 2,5 y las de infantería por 3,5 aproximadamente, lo que nos daría grosso modo algo más de 600 figuras.  

Listas de los ejércitos, cortesía de la revista Alea
 

Alfonso Téllez al mando de sus portugueses
Batalla histórica
Posiblemente la mayor batalla (junto a la del Salado) y la más importante de los 8 siglos que duró la reconquista. En ella, los ejércitos combinados de los tres reyes cristianos más importantes de la Península ibérica, Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón, gracias a una Cruzada promovida por el rey castellano y otorgada por el Papa Inocencio III se enfrentaron a un ejército invasor  almohade y andalusí superior en número mandado por el califa Al Nasir cerca de la localidad de La Carolina en la provincia de Jaén. 

Las Navas, vista general
La batalla se saldó con una rotunda victoria cristiana iniciada por una gran carga de caballería al mando de D. Lope de Haro que arrasó las primeras filas musulmanas y que, aunque estuvo a punto de ser rodeada por las tropas enemigas, la intervención de la reserva cristiana en el momento oportuno desbarató a todo el ejército musulmán provocando una gran carnicería en la huida y la captura de un cuantiosísimo botín al tomar el Real agareno.

Caballería ligera mora alejándose de los ballesteros portugueses
Como consecuencia, el poder musulmán empezó su gran declive en España y como consecuencia las potencias cristianas, principalmente Castilla, no pararon hasta expulsar al último musulmán de España (Boabdil el Chico tras la toma de Granada) en 1492.

Choque brutal entre ambas caballerías
La batalla en el club
Para la batalla usamos una superficie de 2,00 x 1,20 m dividida en 5 x 3 tableros de 40 cm cada uno (ver fotos) en los que los 6 que formaban las flancos de la mesa representaban olivares en toda su extensión, mientras que la fila central y la propia del almohade, simulaban una amplia llanura cuesta arriba para el cristiano, por lo que para reseñar dicha circunstancia todas las cargas hechas desde el lado cristiano en estas dos hileras de cuadros tenía un -1 a las tiradas de carga tal como marca el reglamento. 

Real Almohade protegido por los isemelen
Una vez especificado lo anterior. A diferencia de lo que pasó en la vida real, nuestros contrincantes cristianos (Gonzalo y Edu) refrenaron la carga inicial de caballería hasta tener las líneas más juntas y entonces se lanzaron a la carga, y esta vez sí, al igual que en la vida real, barrieron a la primera línea almohade que se componía de las tropas de menor calidad andalusí, pero ese tiempo que nos dieron a los “infieles” (Miguelón y el humilde narrador de estos hechos) nos sirvió para compactar nuestras mejores tropas en el centro y mover nuestra caballería más ligera y arqueros por los olivares para flanquear a nuestros contrarios, tal como se previó en la realidad.

La caballería almohade hostiga a los aragoneses
Pero en esta ocasión sí se cambio la historia aunque sea de manera ficticia. Los cristianos, al juntar su caballería habían acortado su fondo y casi no tenían reservas: se lo jugaban todo a romper a la densa línea de infantería almohade, pero ésta, con sus mejores tropas no sólo resistió sino que además causó muchas bajas a la caballería cristiana, sobre todo a la castellana (en aquella partida la proporción de seises que saqué fue gigantesca mientras el pobre Edu no tuvo sus tardes más propicias) a la vez que los mortíferos arqueros a caballo Ghuzz y la caballería andalusí sembraron el caos en la retaguardia.

La élite almohade como última línea defensiva
En fin, una vez que todo el ejército cristiano fue rodeado, la cosa se solventó más o menos rápidamente, los cristianos salieron en desbandada pisando a su propia infantería en su loca carrera hacia la salvación mientras que Al Nasir desde sus Reales en lo más alto de la cima, hacía planes para volver a poner a todo Al Ándalus, desde el estrecho de Gibraltar hasta el Cantábrico, bajo su poder. 

Lanceros almohades
Epílogo
En historia nunca se sabe, pero es muy probable que si las cosas hubieran pasado como en el club, la Península hubiera vuelto a ser toda ella musulmana, pues los almohades eran unos fanáticos religiosos que no aceptaban componendas como los más refinados y acomodaticios andalusíes, con las consecuencias inimaginables que hubiera ocasionado, pero eso es sólo ficción.

Los andalusíes ceden ante el empuje cristiano
En cuanto a nosotros, era la primera vez que representábamos una batalla de la Edad Media con este reglamento y aunque nos gustó mucho, creo que no hemos vuelto a jugar esta época (hay tanto por jugar) aunque eso sí, nos sirvió para afianzarnos en el reglamento e ir cogiendo soltura, pues la mitad de los jugadores, uno en cada bando, eran verdes en el mismo, y eso en un reglamento tan exigente como éste se nota muchísimo.

Hasta la próxima.

El Presi.

Los andalusies flaquean


Carga



Órdenes militares hispanas   
Primeros choques entre castellanos y andalusies