miércoles, 9 de julio de 2014

WAR & PEACE


War & Peace (Guerra y Paz) es un clásico de la extinta firma Avalon Hill editado por primera vez en 1980 y que desde entonces hasta ahora ha “sufrido” bastantes transformaciones, muchas de ellas bastante recientes para dar a luz un remozado juego con todos los cambios recogidos a lo largo de décadas en la revista “The General” perteneciente a dicha casa hasta llegar a la actual 5ª Edición del juego que es el que usaremos para jugar su Gran Campaña en nuestro club.


El juego, como indica su título homónimo de la novela de Leon Tolstoi trata sobre las Guerras Napoleónicas a lo largo de una cadena de escenarios que cubren desde Austerlitz en 1805 hasta Waterloo en 1815, pasando por la Guerra de Independencia Española, la invasión de Rusia, la campaña de Danubio de 1809 etc., a los que han añadido en estas expansiones algunas campañas anteriores como la de Italia que finalizó con la famosa batalla de Marengo; pero lo más relevante para este artículo y que lo origina es el gran juego de campaña por el cual se pueden jugar los 10 años de guerra entre hasta 6 jugadores representando las principales potencias de la época: Francia, Austria, Rusia, Inglaterra, Prusia y España, además de una serie de Estados Menores como Baviera, Nápoles, Dalmacia, Polonia… dirigidos también por los jugadores.

Lo primero que hay que distinguir entre el cambio de diseño del mapa del antiguo juego con respecto al nuevo, pues si en el apartado de las fichas es prácticamente igual, el cambio en el mapa es absolutamente espectacular ganando mucho en el aspecto visual pues lo cierto es que el nuevo tablero es de una mucha mejor calidad.

Vistas del antigua mapa


Vistas parcial del nuevo mapa


El resto de los componentes es del antiguo juego, de una calidad media baja propia de un juego del año 1980 que decepcionan un poco al jugador actual acostumbrado a una calidad en este apartado impropia de aquellos años del siglo pasado, aunque en el club hemos hecho unas tablas de ayuda más atractivas.

El mapa es de trama hexagonal y representa Europa desde la Península Ibérica hasta los Urales prácticamente. El mapa antiguo se dividía en 4 submapas llamados España, Francia, Alemania y Rusia, en el que el trazado de la matriz y los contornos geográficos, reconozcámoslo, dejan bastante de desear, mientras que el mapa moderno, realizado en una sola pieza, ha mejorado muchísimo en ese aspecto, y le han añadido nuevos apartados para poder desarrollar las nuevas reglas y expansiones recogidas a lo largo de estos años como son la piratería a lo largo de todo el mundo con la expansión “Lloyds versus Napoleón” o un mapa del Delta del Nilo para poder llevar a cabo la Campaña de Egipto que llevó a cabo Napoleón a finales de siglo XVIII, aunque no con mucho éxito, más bien todo lo contrario. 

En cuanto a las fichas, son bastante esquemáticas pero cumplen su función, definiéndose básicamente en líderes, infantería y caballería para las terrestres, y navíos de guerra o transportes para las navales, donde hay sólo un líder - Nelson - gracias a la expansión naval, pues en el juego básico no aparece. Además. Se subdividen en un código de colores básicos tanto para su fondo, que indica la nacionalidad, y la silueta, que indica su calidad, a las que acompañan una letra para mostrar la nacionalidad en caso de los estados menores, y algunos tipos de tropas especiales como la Guardia, Landwerh, King Geman Legion, Cosacos, Partisanos…



Pasando al juego en sí, hemos de reconocer que es un buen juego y que llegó a ser uno de los más populares de los escasos aficionados que nos dedicábamos a esta pasión allá por los lejanos años 80, en los que no había ni de lejos la enorme cantidad de juegos que existen en la actualidad. Digamos que fue un pionero en España de esta temática y en su momento fue la bomba, de hecho hoy en día se sigue jugando lo que habla muy bien del mismo. Pero este juego está diseñado para jugar los diferentes escenarios del mismo, planteados a un nivel muy estratégico, en los cuales el planteamiento de los movimientos a realizar es básico puesto que estos son muy cortos para lo que es el tamaño del mapa, y continuamente mediatizados por el terrible desgaste que sufren los apilamientos muy grandes, lo que a mi juicio representa muy bien los problemas de la época donde abastecer enormes ejércitos era un gran problema debido a la limitada logística de la época, mientras que las formaciones pequeñas son fáciles de derrotar, por lo que hay que tener siempre un gran cuidado al afrontar estas peculiaridades del juego.

La escala del mismo es estratégica, cada ficha de tierra equivale a unos 5.000 hombres y como hemos dicho antes, su movimiento está bastante limitado por la geografía y el desgaste, por no mencionar que sólo pueden moverse acompañadas de un general, por lo que estos valen oro puro aunque sean deficientes. Por lo tanto hay que ver todos los aspectos del juego desde este prisma, desde el combate hasta las marchas forzadas, lo que nos puede parecer que deja cosas sin darles la debida importancia, como hacer un mayor hincapié en las características de los generales o de los diferentes ejércitos y sus peculiaridades nacionales, aunque quizás esto pudiera resultar en un consumo de tiempo a sumar a un juego que puede llegar a ser muy exigente en este aspecto, pues el juego está dividido en turnos que representan un mes cada uno, por lo que jugar desde 1805 hasta 1815, prácticamente 10 años, si se diese la campaña de ese modo, podría suponer hasta 120 turnos de juego ¡casi nada!.

Lo que sí hay que especificar bien claramente que el juego tiene dos grandes vertientes, por llamarlas así. De un lado los escenarios a los que he aludido antes, y que hay de todos los tamaños, y luego la Gran Campaña. Los escenarios han sido bien cuidados y probados, por lo menos a mi juicio, y en ese aspecto funcionan muy bien, siempre que, repito, lo que se busque es representar una escala muy a nivel estratégico de los mismos, pero la Gran Campaña, que podía ser muy atractiva, no la han acabado de rematar como merecía el juego.



Da la impresión, y por lo tanto es una opinión personal, que al intentar pasar la Gran Campaña de un juego de 2 jugadores (de los que aún conserva la nomenclatura: facción profrancesa o proinglesa) a uno de 6 jugadores no han acabado de resolver varios problemas que a lo largo del juego se hacen evidentes, como por ejemplo, cuando la potencia mayor de un jugador ha sido conquistada, éste no hace nada más que colocar refuerzos de su Reserva hasta que la vacía, momento en el que puede volver a entrar en una facción, pero claro, este mecanismo puede durar años, lo que en turnos de juego puede contabilizarse en 20, 30 ó más turnos… ¿Y qué hace el jugador mientras tanto? ¿Actúa con otro jugador de su facción? ¿Se dedica a otra cosa mientras tanto? Evidentemente al francés y al inglés no les va a pasar, pero a cualquiera de los demás puede sucederle. Ha ahí un enorme problema a todas luces.



Cierto es, también, que para esta edición del juego, la 5ª, aparte del mapa han hecho muchísimas innovaciones en todos los aspectos y han recogido todas las que se han venido desarrollando desde la 2ª edición y que no encontrarás en el juego original: Matriz Táctica para las batallas, tiempo atmosférico, nueva secuencia de fases de turno, la tabla de combates navales, nuevos modificadores al combate, diplomacia… pero una de las que más destaca es el juego de eventos mediante cartas sacadas al azar que simulan los hechos más importantes que pasaron en estos años y que pueden fastidiar muchísimo o venir muy bien, según sea el momento y la circunstancia.
 


En resumen, aún con todas las carencias o defectos que pueda tener el juego, y seguro que muchos de los últimos se ven de una manera u otra según el bando que lleves (que todos somos humanos), recomiendo su juego a todos los que les guste esta época e imaginarse como un nuevo Bonaparte al mando de grandes ejércitos en pos de la conquista de Europa o bien, desde el lado contrario, resistirse a la tiranía francesa e imponer su influencia en Europa una vez derrotado el “pequeño corso”.


Breve Crónica de la Campaña (1805)
La guerra comienza en septiembre de 1805 con Napoleón a la cabeza del grueso del ejército francés preparado para invadir Austria con la que lleva en guerra desde agosto, al igual que con Rusia e Inglaterra con las que conforma la 3ª Coalición, mientras que Prusia es neutral y España es aliada de Francia.

Por el lado terrestre, en estos cuatros meses de guerra ha habido poca cosa, tras una victoria inicial francesa el ejército austriaco se retiró inesperadamente a los Alpes, encomendando la defensa de Viena principalmente al ejército de Rusia que se acerca a marchas forzadas a auxiliar a su compañero de coalición. Ante este movimiento, Napoléon atacó en Innsbruck infligiendo otra dura derrota a las tropas austriacas, a las que cortó en dos y dejo desabastecidas, mientras las tropas de Italia, después de tomar Florencia, se dirigieron por el sur hasta Venecia, que tomaron, formando una nueva amenaza por el sur. Austria había perdido tropas y territorios, pero había conseguido tiempo para que los ejércitos rusos se colocaran en torno a Viena para defenderla hasta el último hombre, estratégicamente fue una clara victoria de los austriacos pues retenían buena parte de su ejército y sus principales ciudades, mientras Napoleón se había quedado en un impasse temeroso de avanzar para enfrentarse con los rusos dejando sus líneas de suministro a lo largo del Danubio al alcance del todavía potente ejército de Archiduque Carlos. Además, para empeorar las cosas, el invierno hizo gran mella entre las tropas francesas que desertaron a millares por el hambre y el frío a diferencia de austriacos y rusos que se mantenían firmes. Lo único bueno para el francés fue la adhesión de Baden y Würzburgo a su causa.

En el lado naval, aunque la superioridad británica es incontestable, se tuvieron algunos pequeños éxitos al escapar una flota de Toulon y después de haber recibido tantas bajas como ocasionó a los franceses, pudo salir hacia el Atlántico Norte para acometer piratería contra las líneas mercantes inglesas.

Sin embargo, en un espectacular desembarco anfibio inédito hasta el momento, 50.000 soldados rusos, suecos e ingleses tomaron Dinamarca tras un breve asalto a Copenhague consiguiendo una importantísima base de operaciones para la Coalición en el Continente.

Por último, Prusia, visto lo uno y lo otro, se mantiene en su neutralidad alegando que desea dejar que pase el duro invierno a la espera de acontecimientos, para desesperación de embajadores y dignatarios de uno y otro bando que desean que el país germano se alineé bajo su causa y desnivele una balanza que parece muy igualada.

En resumen, mal año para el francés que se encuentra atascado en el medio de Austria sin conseguir objetivos tangibles excepto la toma de Innsbruck y Venecia, pero muy bueno para la Coalición ya que Austria está incólume a pesar de las pérdidas, Rusia está bien posicionada para defender Viena y han conquistado Dinamarca, e Inglaterra posee un dominio naval incontestable.