lunes, 12 de mayo de 2014

Navarca

            En el club teníamos un problema: muchos trirremes pero ningún reglamento ágil y sencillo con que jugar. En vez de ello disponíamos de un gran reglamento, Naumachia, pero de una gran complejidad y extensión (aparte de estar en inglés) por lo que muchos de nuestros socios no podían aprovecharlo. Es por ello que nos pusiéramos manos a la obra e hiciéramos nuestro propio reglamento, Navarca, cuyas características básicas es que fuera breve y rápido para permitir montar una gran batalla naval y acabarla en una sola sesión de juego.


Por tanto, Navarca es un “minireglamento” sin grandes pretensiones en el que la rapidez y agilidad se imponen sobre un realismo exagerado acerca del modo de combate de esta época y, que con pocas reglas, permitiese a cada jugador poder representar una gran batalla naval sin demasiadas complicaciones que obligasen a aprender un gran montón de reglas ralentizando los turnos hasta el aburrimiento.



Pero tampoco creáis que es un simple “tiradados”, sigue observando un mínimo cálculo de acciones, tipos de barcos, nacionalidades, etc., que permiten bastantes combinaciones tácticos y que pretenden simular de manera fidedigna las batallas de la Antigüedad, sólo que abstrayendo lo más posible en nuestro criterio el mecanismo de combate para que éste no se haga complicado ni eterno como en muchos otros reglamentos navales sean de esta época u otra.


Navarca está diseñado para jugar sobre superficies hexagonadas a modo de tablero pero en plan gigante sobre cuyos hexágonos se mueven los barcos y se desarrollan las diferentes acciones que pueden llevar a cabo los barcos: boga, boga de combate, anclar, ataques de catapultas, arqueros, proyectiles incendiarios, espolón, bogas de reacción, defensas etc. etc., representadas por cartas que los jugadores van utilizando sobre sus barcos activándoles de esta manera para que pueden acometer dichas acciones, ¡pero cuidado! la suma de tales acciones va creando una fatiga en la tripulación de cada barco que ocasiones modificadores negativos en todas las futuras acciones por lo que éstas han de ser gestionadas con tino para no dejarlos inútiles debido al agotamiento de sus remeros.


El motor de juego es un mazo de cartas hecho por nosotros mismos que cubren todas las acciones posibles así como posibles eventos como refuerzos o tifones que pueden afectar al devenir de la batalla y que los jugadores van aplicando sobre sus naves hasta completar cada turno de juego. Básicamente, la secuencia del juego es la siguiente:

- Acercamiento: Cada jugador puede mover sus barcos sin fatiga pero sin poder entrar en rango de combate del enemigo. Es éste un movimiento estratégico diseñado para acercar las flotas más rápidamente al combate sin esperar muchos turnos hasta que lleguen a distancia de combate.

- Movimiento y Combate: Ésta es la fase mollar del juego pues de forma alterna los jugadores van activando sus galeras con las cartas de acción, ya sea para moverse, atacar, jugar cartas de evento (Fortuna) y sus correspondientes defensas y reacciones. Con el juego alternativo de los barcos de los jugadores y las cartas se pretende que estos no puedan hacer grandes movimientos o ataques coordinados con el fin de representar de manera más fidedigna posible el caos de una batalla naval, pues el jugador estará siempre limitado al no poder actuar dos veces consecutivamente y depender de las cartas que tenga en cada momento.


- Agua y Fuego: Una vez que todos los jugadores han pasado se termina la fase principal y se pasa a evaluar los daños de los buques alcanzados, sobre todo los que lo han sido por proyectiles incendiarios, pudiéndose apagar los fuegos existentes pero también extenderse.

- Reorganización: En la última fase del turno los jugadores quitan un punto de fatiga de cada barco volviendo a 0, lo que no tiene trascendencia en el siguiente turno, o bien dejando la fatiga que haya acumulado el barco en cuestión en el turno o turnos anteriores, con su relevancia para futuros turnos pues recibirá modificadores negativos en toda acción que acometa por el cansancio de su dotación.


 En resumen, Navarca es un juego sencillo y sin más pretensión que pasar un rato divertido llevando el mayor número de galeras posible de una forma rápida y que no exija continuos cálculos de combate y engorrosos estadillos del estado de los barcos, solamente hundir el mayor número de bajeles enemigos en el menor tiempo posible.


Hasta la próxima.

El Presi.