sábado, 22 de febrero de 2014

El Sueño de una noche cualquiera

            Lo que os relato ocurrió un día cualquiera de una fecha cualquiera en la oscuridad del cuarto de cualquier friki y el contenedor donde moran los protagonistas de esta historia, un precioso ejercito de 1500 puntos Fow, con algunos puntos más por aquello de los cambios de configuración, es decir, algún platoon de armas de apoyo y algunos vehículos blindados de más, donde el propietario de los mismos volcó todas sus habilidades pictóricas y para él son como sus niños, mientras que en su calenturienta mente no anide otra idea. Tras esta breve introducción pasemos al meollo de la cuestión.

Narrador: La noche se extiende en la habitación del joven friki que acaba de acostarse después de mirar por trescientas últimas veces su ejercito, preciado tesoro cual Gollum cualquiera, al cual tras retocarlo y quitarle el posible polvo acumulado durante la espera entre partida y partida, le a dedicado mil y un requiebro y como despedida a tantas atenciones le comunica que mañana participará en un importante concurso con jugosos premios y mil y un participante a cual más friki. Junto al contenedor de las figuras a dejado una gorrilla cuartelera y una guerrera, perfecta copia de las originales que utilizó su ejercito de 1500 puntos, y para colmo de acaparamiento de material bélico al lado de las prendas anteriores se puede ver una vaina de un obús de 88 mm y un fusil Kar 98k taladrado (espero que el lector este informado sobre el armamento de la época, sino lo está me refiero a la escopetilla que utilizaron los alemanes).

Joven friki: ¡Mañana sabrán como me las gastos!, no le dejaré tregua a mis contrincantes y el trofeo será mío. Con mi uniforme y mis arma seré la envidia del encuentro, ¡joder! las dos y sin dormir.

Narrador: Tras decir a media voz éstas a modos de jaculatorias, pone el despertador a hora y apaga la luz, el joven friki se queda cuajado en los brazos de Morfeo, con una soberana cara de idiota. El silencio envuelve la habitación y sólo se escucha a lo lejos los jadeos y la musiquilla cutre que deja un programa porno en cualquier cadena local, roto por un rotundo grito: ¡¡¡Pepe que los niños se van a despertar!!! Y la respuesta del Pepe ¡¡¡Aaaag!!!, y por supuesto la contra respuesta ¡¡¡Pepe el mantel que después me toca a mi lavarlo, coño!!! ¡¡¡Estos hombres siempre igual!!! Dejemos al lado la vida misma y concentrémonos en el maletín abierto sobre la mesa, donde empieza a oírse un susurro que va en aumento.

Hans: ¡Despierta Otto!, que el mozo se ha dormido.
Otto: ¡No te fíes!, este tiene el sueño muy ligero.
Hans: No te preocupe que se ha puesto púo de comer y hasta que no suene el despertador no nos volverá a dar por culo, además no ves la carita que se le ha quedado y como ronca.
Flick: ¡Parece que arrastra el ropero, cojones!
Otto: Os habéis enterado… mañana tenemos manoseo de lo lindo.
Flick: ¡No me digas!, la última vez que hubo movida, me echó mano un manazas con los dedos pringosos y me dejó el uniforme de pena.
Schmidt: Nefasto recuerdo muchachos, nos dieron para el barniz (pelo). Ese amigo de nuestro jefe es un elemento de cuidado y las ratas inglesas de su ejército no se quedan atrás.
Hans: Si que nos dieron, y a mi un par de dadazos que aun llevo grabado los huecos del dado.

Narrador: Desde la placa contigua donde se desperezaban otras cuatros figuras del DAK, el obergefrieter (suboficial) de la misma tras apartar su MP-40 (más información sobre armamento de la época), comenta a los anteriores.

Obergefrieter: ¿Se fijaron como venían pintadas?
Soldado 1: ¡De pena mi obergefrieter! (tercerea y última vez que pongo tantas letras, en lo sucesivo será el “ober” y va que chuta).
Soldado 2: Me comentó uno de los ingleses que vencimos, que su jefe había seguido un cursillo de pintura acelerado que fue impartido por un docto joven en el foro.
Soldado 3: Pues otro, me comentó que le atizaron un par de brochazos con un pincel, a modo de escobilla del water; le echaron unas cuantas piedrecillas y ya estaban listos.
Ober: Ya me decía yo que algo raro ocurría, los veía todos muy iguales.
Soldado 1: ¡Sí mi valiente ober!, recuerda Ud el ejército de observadores alemanes que participó en la mesa contigua.
Soldado 2: (dirigiéndose al soldado 3) ¡Ya está el pelota!
Ober: ¿Qué observadores?
Soldado 1: Aquellos tan bien pintados pero con ojos como repápalos (pan redondo). No me dirá Ud que no veían.
Ober: ¡Qué va!, con esos ojos… hasta en la noche cerrada.

Narrador: Un poco más allá, y asomado a la escotilla de un panzer III J, su mando le preguntaba a los de su interior.

Mando del Pz III: ¿Kurt, le cambiaste el aceite de  los 10.000 km?
Kurt: ¡Sí Señor!
Mando del Pz III: ¿Pasaste la tarjeta de Repsol? Por aquello de los puntos.
Kurt: ¡Sí Señor!, ya tenemos para la mantelería.
Narrador: En otro lugar dos espléndidos 88 mm con su dotación, empiezan a moverse.
Artillero cargador: ¡Estoy hasta los cataplones de mantener el obús en alto!, me duele hasta el carnet del partido.
Artillero apuntador: ¡Ya salió el de siempre!
Artillero cargador: ¡El que faltaba! Claro, como tiene los huevos cuadrados de la sentada, para él no hay problema.
Artillero apuntador: ¡Pues ya sabe agua y ajo!
Narrador: En la parte más alta del contenedor, en la placa de mando del ejército, hablaban entre ellos
Jefe Supremo: ¡Habéis visto como se va a vestir nuestro jefe!
Jefe menos supremo: ¡Sí Señor!, todo hecho un cromo.
Subordinado: ¡Además Sr., habrá más disfrazados!
Jefe Supremo: ¡Por lo que se ve es moda!
Jefe menos supremo: ¡A algunos le sienta como a un santo dos pistolas!
Subordinado: ¡Y que lo diga Ud., hay cada majarón en este mundo!
Jefe Supremo: Lo que me temo es que este gilipollas se lleve el fusil y la vaina al campeonato como la última vez, pues con tanta cosa se le cayó el maletín y todavía tengo la señal del mortero de 8 cm GW42 que me cayó encima.
Jefe menos supremo: No se queje, porque el 50 largo se llevó mi virginidad.
Jefe Supremo: ¿Por eso se acerca tanto al Pz III?
Jefe menos supremo: ¡Que le voy hacer si la carne es débil!

Narrador: Dejemos tranquilos a las tropas, pues aún quedan horas hasta que suene el despertador del ilusionado friki… que tiene que soñar con angelitos por el semblante de su rostro. Seguro que el mozo se ve codeándose con el mismísimo Rommel con el fusil al hombro y la vaina debajo del brazo.


Autor: Aalbea de Wargames-Spain
Del I Concurso de relatos cortos celebrado por El Bucanero y Wargames-Spain