domingo, 23 de febrero de 2014

Batalla de Aspern-Essling

Vista general Aspern Essling
Ficha técnica de la batalla
Reglamento: Guerra en la Época Napoleónica, reglamento casero diseñado en El Último Tercio basado en Warfare in the Age of Reason de Emperor Press.
Escala: Regimental con figuras de 15mm.
Figuras: Old Glory.
Escenografía: Edificios de Hovels, caminos de En Cobertura y terrenos hechos por El Último Tercio.
Dimensiones: 3,60 x 1,60 m. para el escenario principal; 0,80 x 1,60 para el paso de Lobau.
Nº de figuras (sin contar mandos): 1963.
Austriacos: 900 de infantería, 114 de caballería y 35 baterías con 140 artilleros.
Franceses: 612 de infantería, 121 de caballería y 19 baterías con 76 artilleros.
Jugadores: 6 - 8 (3 a 5 austriacos  y 3 franceses)
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Otra de las batallas que teníamos ganas de jugar en el club era la primera derrota de Napoleón en un campo de batalla: Apern Essling. Para ello tomamos como referencia algunos escenarios que corren por la web pero principalmente nos basamos en dos libros para confeccionar el mapa y los órdenes de batalla: uno fue el dedicado a esta batalla de la editorial Historie & Collections, Wagran de Vae Victis y el otro fue el nº 33 de la serie Campañas de la editorial Osprey titulado Aspern y Wagran en su edición española.

Encarnizado combate en Aspern



La batalla de Aspern Essling tuvo lugar durante los días 21 y 22 de mayo de 1809, dentro de la llamada Campaña del Danubia en la que los austriacos invadieron Baviera, aliado francés, aprovechando que en España se desarrollaba la Campaña del Tajo cuya batalla más importante fue Talavera, en un intento por batir al ejército francés en dos frentes muy alejados el uno del otro.

Iglesia y cementerio de Aspern
La acción comenzó tras la toma de Viena por Napoleón sin pegar casi ningún tiro, tras una persecución del batido, pero no destruido ejército austriaco, tras la batalla de Eggmuhl, que significó la derrota austriaca en su intento de tomar Baviera y el principio del repliegue austriaco detrás del Danubio.

Essling
Napoleón, confiado en que el Archiduque Carlos y su ejército estarían más lejos de lo que suponía reagrupándose, mando atravesar el río Danubio sin una minuciosa preparación de la operación como solía ser costumbre en él, confiado de que los austriacos no reaccionarían, y de este modo el día 21 había ya cruzado un Cuerpo de Ejército completo y parte de la caballería, a las órdenes respectivamente de Massena y Bessieres, en total unos 25.000 hombres aproximadamente. Pero a diferencia de lo que pensaba Napoleón el archiduque Carlos reaccionó rápidamente lanzando su ejército en masa contra la vanguardia francesa acantonada entre los pueblecitos que dan nombre a la batalla, Aspern y Essling. Así pues, casi 90.000 hombres se dirigieron a atacar estos pueblos formando un enorme arco rodeándolos desde todos los puntos desde el noroeste al este, atacando gradualmente empezando por Aspern, luego el centro y finalmente por Essling.

El gran granero
La batalla duró dos días y fue durísima mostrando los franceses una resistencia inesperada y mostrando porque eran el mejor ejército del mundo en ese momento. Carga tras carga los austriacos se abalanzaron sobre los pueblos aprovechándose de su mayoría numérica ya que los franceses, para más inri, debían llevar sus refuerzos y pertrechos por un frágil puente de pontones que cruzaba el Danubio por la isla de Lobau, y que los austriacos se empeñaban en destruir arrojando corriente abajo todo tipo de brulotes, troncos, barcas con piedras… todo lo que tenían a mano con el fin de interrumpir el tráfico hasta que lo consiguieron definitivamente. Aun así Napoleón no se amilanó y siguió combatiendo pero en la tarde del segundo día se comprobó que la resistencia era imposible y se ordenó la retirada, que se pudo hacer ordenadamente gracias a la pantalla de la caballería y a la extenuación del ejército austriaco, que aunque vencedor, también había sufrido mucho en sus asaltos.

Aspern
Epílogo: Cualquier otro general habría aceptado las condiciones de paz que le entregaron los emisarios austriacos al día siguiente de la batalla, pero Napoleón, herido en su orgullo por haber sido la primera vez que caía derrotado, sólo pensaba en la venganza, que se materializaría poco tiempo después en la derrota definitiva del ejército austriaco en la batalla de Wagram.

Hasta la próxima. 
el presi.

Detalle del combate